Una familia de Buenos Aires, recibió en guarda preadoptiva a cuatro hermanitos

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La sentencia fue escrita usando técnicas de Lenguaje Claro y Lectura Fácil que permitió a la Jueza explicarles a los niños el trabajo realizado.

Luego de un extenso y cuidadoso trabajo de la Sala II del Tribunal de Familia, cuatro hermanitos oriundos de Jujuy fueron otorgados en guarda con miras a la adopción a una familia  de la provincia de Buenos Aires.

La sentencia fue redactada siguiendo las directivas del Lenguaje Claro, y un texto en Lectura Fácil fue escrito especialmente para dirigirse a los menores.

Sobre el trabajo en equipo que se llevó adelante, la jueza María Julia Garay destacó la importancia de la transdisciplinariedad en este tipo de casos, expresando que “a los tribunales de familia se les encarga un problema vivo, con matices que cambian día a día. A diferencia de la problemática que tratan otros fueros, cuya materia de conflicto suelen ser hechos ocurridos en el pasado, las situaciones que se le encargan al Tribunal de Familia nacen en el ayer, se transmutan en el hoy y trascienden para el mañana. Es por eso que la asistencia transdisciplinaria se torna imprescindible en nuestra materia”.

“En este contexto los jueces de familia son directores de equipos de trabajo, que se conforman para la resolución de cada uno de los casos que se presentan”, finalizó la magistrada.

En cuanto a las técnicas utilizadas en la redacción de la sentencia, el Lic. Raúl Enrique Sendín, jefe del Departamento de Políticas Lingüísticas, explicó que “nuestro trabajo está destinado a acercar a los ciudadanos a sus instituciones, en este caso al Poder Judicial de la Provincia. Para ello, recurrimos a dos técnicas lingüísticas: el lenguaje claro para limar las asperezas del discurso jurídico en el cuerpo de la sentencia y la lectura fácil para dirigirnos especialmente a los niños y hacerles sentir y entender que todo este proceso fue pensando en el bienestar de ellos”.

La carta para los niños

El texto confeccionado en Lectura Fácil mediante el cual la jueza se dirigió a los niños, es el siguiente:

“Hola, R, M, F, J y J. Soy la jueza María Julia y les escribo para explicarles lo que hemos venido trabajando en este tiempo.

Antes que nada quería agradecerles por su paciencia, por haber hablado con nosotros y por haber estado siempre bien dispuestos a ayudarnos. Estos procesos suelen ser lentos porque nosotros queremos y tenemos que asegurarnos siempre de encontrarles una linda familia que les dé toda la contención y el amor que ustedes se merecen.

Y ahora este deseo y este trabajo por fin han dado sus frutos: hemos encontrado para ustedes dos papás muy responsables, atentos y cariñosos. Se llaman H y E y les aseguro que están tan contentos y ansiosos como ustedes.

A lo largo de estos días, hemos podido hablar mucho con ellos y puedo asegurarles que están muy deseosos de lograr, con paciencia, respeto y afecto incondicional, incorporarse a la familia que ustedes cinco, con el amor de hermanos que se tienen, ya han venido conformando.

Pero esto no significa que nuestro trabajo ha terminado. Nosotros vamos a seguir ayudándolos por un año en este proceso de conformación de su familia. Vamos a estar atentos y pendientes a los que ustedes necesiten, vamos a seguir reuniéndonos de vez en cuando para que ustedes nos sigan compartiendo lo que sienten. Quiero que sepan que ustedes no tienen obligación de nada y que todos sus deseos van a seguir siendo escuchados a lo largo de este año.

R, por otro lado, ya es más grande y empieza a crecer para convertirse en una adulta. Es su decisión no viajar ahora a Buenos Aires y hay que respetarla completamente. Todo este proceso jamás pretenderá separar a la familia que ustedes han venido conformando, sino enriquecerla con otros dos adultos responsables y cariñosos.

Las familias pueden estar compuestas de diferentes formas y maneras, también pueden cambiar a lo largo del tiempo. Eso no es lo importante. Lo importante en una familia es el apoyo incondicional, el amor incondicional que les permita llevar una vida calma y tranquila para que cada uno de ustedes pueda desarrollar sus potencialidades. Y nosotros creemos que ustedes pueden construir una vida así junto a H y a E.

Les mando un abrazo grande y nos vemos pronto. Quiero que sepan que no están solos. Ahora tienen a sus dos papás y nos tienen a nosotros, que vamos a seguir ayudándolos a lo largo de este año para que ustedes puedan conformar la familia linda que durante tanto tiempo han deseado.

Mi cariño a los cinco,

María Julia.”

La importancia que los niños entienda el fallo

Por su parte, la psicóloga Luciana Guglielmone, del equipo interdisciplinario de la Sala II del Tribunal de Familia, se refirió a la importancia que los niños entiendan la sentencia expresando que “para comunicar a los niños/as de manera clara, hay que evitar tecnicismos, ser asertivos, intentar entender la posición de ellos, comprenderla”.

“Aquello que sea tratado de manera mecánica e impersonal, será vivenciado por el niño/a  con hostilidad e indiferencia hacia él, por ello, utilizar lenguaje claro es fundamental, no solo en la sentencia, sino en todo el proceso. Debemos hacerlos participes de lo que ocurre, para evitar confusiones, de lo contrario el niño/a se frustrará, desarrollará irritabilidad y terminará aceptando o negando lo propuesto, por desconocimiento e incomprensión”.

Al hablar de adopción, explicó que “hay que tener presente que hay un abandono preexistente, experiencias emocionales muy duras para ese niño/a, situaciones de negligencia, abusos, malos tratos, lo que conlleva la necesidad de separarlo de ese entorno e  institucionalizarlo. Al separarlo/a de lo habitual y cotidiano, el niño/a desarrolla, en un primer momento, sentimientos relacionados con incertidumbre, desamparo y pérdida de la esperanza; por ello, hablarle claro, ocuparnos de que comprenda lo que está ocurriendo en el proceso de su adopción y el alcance que tendrá en su vida las decisiones que tome un/a juez/a, es reivindicar su importancia como ser humano, es no serle indiferente, es un acto que representa una de las primeras acciones tendientes a reparar todo el daño sufrido, es una acción de cuidado que debe ser nuestra prioridad, ante tanto desamparo vivenciado en la infancia.”